All Boys logró su primer triunfo como local en el clásico ante Argentinos Juniors por 1 a 0, aunque el resultado pudo haber sido más abultado de no ser por la gran actuación del arquero visitante.

La derrota con Estudiantes de La Plata había calado muy hondo en Floresta, la impaciencia, la bronca y los rumores referidos a jugadores que se quieren ir y también a la continuidad del entrenador cobraban fuerza con el pasar de las horas. En medio de esas incertidumbres y angustias, aparecían los de La Paternal como una oportunidad para nuevamente encender una pequeña luz de esperanza y reencontrarse con la victoria en su propia casa o si se sufría un nuevo revés se firmaba el certificado de defunción. Es decir, había una necesidad imperiosa por sumar los tres puntos y también para de una buena vez por todas refregarle un triunfo en la cara a los de enfrente, entonces Pepe Romero pareció asumir la responsabilidad y cambió el esquema, colocando tres delanteros en cancha. A decir verdad, se trataba más de un cambio de nombres, Carlos Salom por Pérez García, que una modificación de estrategia puesto que en los últimos partidos Matías se tiró más de extremo que de enganche, su posición habitual.
Cuando la pelota comenzó a rodar se observó un afán más ambicioso con Martín Zapata como amo y señor de la pelota, Mauro Matos como faro, pivoteando para sus dos compañeros de ataque, dos moscas que revoloteaban por ahí y molestaban a los “bichitos” en defensa. El punto más flaco del circunstancial conjunto a rayas era la faz defensiva, la mala cobertura de los espacios en el medio campo y las pocas señales de seguridad de los centrales. Dadas las cartas así, parecía ser una cuestión golpe por golpe y la piña letal la asestó antes el “Albo”. Como muchas veces hemos marcado los errores en el fondo en un pelota parada y frontal, esta vez fue beneficiado por las vacilaciones ajenas, cuando Nicolás Cambiasso ejecutó un tiro libre cerca de su propia área, Matos la cabeceó, la recibió Salom y con un taco exquisito sorteó la marca de Prosperi y habilitó a Zapata, quien ante la salida desesperada de Ojeda, esperó que se la jugara el uno para levemente picársela por arriba de su humanidad y decretar la ventaja a doce minutos del inicio.
Le cuesta tanto marcar y ponerse en ventaja que cuando tiene la victoria en su mano busca aferrarse refugiándose en su propio terreno. Entonces Argentinos comenzó a manejar la pelota, merodeaba con peligro la finca de Cambiasso, los volantes de marca Hugo Barrientos y Fernando Sánchez no cortaban a tiempo y por lo tanto los defensores debían arreglárselas cara a cara con los mediocampistas y delanteros rivales. En ese período dominante de los colorados, Facundo Quiroga y Eduardo Domínguez cerraron mal y Santiago Salcedo quedó solo con Nico, rematando por arriba del travesaño, apenas, afortunadamente.
En el complemento, los de Gorosito se adelantaron más en el campo, el entrenador movió las piezas, en busca de la igualdad, sin embargo la expulsión de Berardo les cambió los planes. Ello favoreció a los de Romero, quienes si ya contaban con situaciones de contragolpe para ampliar el marcador con uno más, la cosa parecía simplificarse. En este sentido, al minuto siguiente de la roja, el local acorraló con saques de esquina a su rival.
La disparidad numérica daba la sensación de partido sentenciado porque los visitantes ya reflejaban notorias dificultades para acercarse al campo rival a pesar de que continuaban sumando gente en ataque. Fue por esta última razón que Romero reforzó el mediocampo con el ingreso de Emanuel Perea, ganando en control de la pelota y de esta manera contaron con abundantes oportunidades para liquidar el partido. Hasta nuevamente tuvo desde los doce pasos, luego del partido con Olimpo, la inmejorable chance de imponerse en la red. Pero como en aquella jornada, el arquero, en este caso Ojeda, le desvió el remate a Matos. Semejante desperdicio hicieron sobrevolar los fantasmas y paralizar los corazones de los hinchas, sin embargo Argentinos ya había bajado los brazos y el Albo mantenía su guardia firme, hasta que Pezzota hizo sonar la campana final y por amplios puntos All Boys se reencontró con la victoria.
El próximo domingo La Boca es el nuevo el destino, de ganar el “Albo” cerraría una campaña aceptable en números, no así en rendimiento, sin embargo quien estará enfrente será el último campeón e invicto. Por un lado parece ser cuestión de aferrarse a la esperanza a partir de argumentos futbolísticos, algunos de los cuales mostró el equipo en el clásico pero por otro lado, no son suficientes para vencer en La Ribera, no solo en el juego sino también en la estructura futbolística poco estable por estos días ante las muestras de una conducción no tan firme y los rumores de conflictos internos.
EL UNO x UNO DEL PARTIDO
Nicolás Cambiasso (7): Uno de los puntos más altos. Influyó en el resultado tapando dos remates de Salcedo cara a cara. En otra circunstancia similar, salió rápido obligando al centrodelantero a rematar forzado por arriba. Muy bien en el juego aéreo, seguro, descolgó todo centro que sobrevoló su área.
Matías Rudler (6): Salida clara cuando el juego lo permitía y no se complicaba ante la presión del rival. Buscó asociarse, en forma eficaz, con Torassa y Sánchez, para pasar y llegar al fondo. Solo falló en la terminación de la jugada. En la marca reflejó firmeza, sólo cometió una grave infracción en la primera etapa costándole la amarilla.
Facundo Quiroga (5): Inseguro en el primer tiempo, se demoró en varios rechazos, en uno de los cuales la pelota le picó y le quedó servida a Sabia quien remató cerca en la primera etapa. Desordenado, tomando la decisión equivocada en cada cruce. En el complemento se vio beneficiado con el excesivo juego aéreo de Argentinos.
Eduardo Domínguez (5): Uno de los más observados por protagonizar los rumores de emigrar, tuvo un desempeño muy flojo en la etapa inicial. De la misma forma que su compañero de zaga, varios de sus rechazos fueron cortos, dejándosela servida a los atacantes de La Paternal. Dubitativo y lento en los cortes. Si bien estuvo impreciso en la salida durante el primer tiempo, mejoró en el manejo de la pelota cuando debió ocupar el lateral izquierdo por la lesión de Soto. Allí evidenció un crecimiento en la marca.
Carlos Soto (5): Fiel a su estilo, salió siempre a cortar, jamás espero y por ende ganó y perdió. Intentó sumarse al ataque aprovechando el buen panorama de Zapata. El sacrificio y las ganas habituales.
Fernando Sánchez (6): En la primera etapa tendía a cerrarse dejando libre su banda para las subidas de Berardo y el juego de Oberman. En el complemento se corrió más lateralmente y no sólo creció en la marca sino también en juego complementándose con Rudler y Torassa. Luego con el ingreso de Perea conformó una dupla de volantes centrales con Barrientos para cortar el circuito de Argentinos, cumpliendo con esa misión.
Hugo Barrientos (4): Otro con posible salida y que fue uno de los puntos más débiles del equipo. Lento y extrañamente e impreciso, sólo sembró confusión, desorden y escasa recuperación, implicando que el rival explote sus espaldas a su antojo.
Martín Zapata (7): El mejor, no sólo por su exquisita y precisa definición ante Ojeda sino porque fue quien aportó claridad y precisión, fue el único que intentó manejar la pelota y los tiempos de juego. De sus pies nacieron las mejoras y pocas jugadas colectivas del equipo. Demostró que en un plantel carente de brillo, él no puede faltar en el once titular.
Carlos Salom (6): Muchas ganas, empuje y potencia. Aguantó ante Prosperi, un saque frontal de Cambiasso, que bajó Matos, y de taco dejo solo a Zapata con el arquero en el gol. Le falta nada más claridad en los últimos metros.
Mauro Matos (6): Es cierto erró un penal y no liquidó el partido, tras ese falló se pinchó anímicamente. Sin embargo, en los 80 minutos anteriores ganó en el juego de arriba ante los centrales, por ejemplo en el gol. Luchó cada pelota y pivoteó muy bien para sus compañeros de ataque. Un esfuerzo y actitud admirables.
Agustín Torassa (6): Las corrió todas, fue una pesadilla para los defensores rivales. Desbordó cuantas veces se lo propuso y hasta habilitó con precisión en ciertas ocasiones a Rudler. Solo abusó en el traslado de la pelota, haciendo muchas veces una de más o no rematando al arco cuando la jugada lo pedía.
Maximiliano Coronel (6): Ingresó por el lesionado Soto, como segundo marcador central y le aportó solidez a la defensa. Imbatible en el juego aéreo. Sigue creciendo en rendimiento.
Emanuel Perea (6): Entró para reforzar el mediocampo y cumplió aceptablemente en la marca y en el manejo de la pelota.
Matías Pérez García (4): Ingresó en el último cuarto de hora pero prácticamente no entró en juego.
Por Matias Resano
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